¿Dónde se conservan mejor los huevos?

La pregunta “¿qué fue antes el huevo o la gallina?”, evidencia la importancia que el huevo ha tenido en la dieta del ser humano a lo largo de la historia. Este alimento, que es una excelente fuente de proteínas, se ha convertido en un producto estrella de la alimentación por ser saciante, bajo en grasas, económico y por su gran versatilidad y sencillez a la hora de preparar diferentes elaboraciones y preparaciones. Estas razones han hecho que el consumo de huevos en España se mantenga en alza desde hace años, consumiéndose por cabeza al menos dos huevos de gallina a la semana.

Por qué es importante conocer dónde se conservan mejor los huevos

Dado que los huevos son uno de los alimentos que no faltan en las dietas españolas, ni en la mayor parte de las culturas culinarias del mundo, es fundamental aprender dónde se conservan mejor. Y es que, posiblemente, los huevos sean uno de los que más dudas generen a la hora de conservarse.

La delicadeza de conservación de los huevos de gallina se debe a que cualquier error o fallo en su mantenimiento o refrigeración puede derivar en una intoxicación alimentaria. Sin embargo, y a pesar de esta fragilidad, aprender dónde se conservan mejor los huevos es más sencillo de lo que parece y solo es necesario seguir algunas recomendaciones básicas y comprender las razones de su aplicación.

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Natalie Rhea © Unsplash

La gran duda: ¿Nevera o temperatura ambiente?

La pregunta más común relacionada con el mantenimiento de los huevos de gallina es dónde se conservan mejor los huevos. Una respuesta algo confusa si se toman como referencia las tiendas de alimentación y supermercados, en donde los huevos se encuentran a temperatura ambiente en estanterías, sin más cuidado que su respectivo embalaje. Sin embargo, en casa los huevos siempre se guardan en el frigorífico, de hecho, es habitual que los refrigeradores vengan con sus hueveras incluidas. Entonces, ¿por qué se da esta contradicción?

Esta acción tan habitual, de comprarlos a temperatura ambiente y refrigerarlos al llegar a casa, es la respuesta idónea a la mejor conservación de los huevos y tiene un por qué muy claro: no romper la cadena de frío.

Cuando se coge un alimento de un espacio refrigerado y se deja durante un tiempo a temperatura ambiente -véase en los yogures, las bebidas frías o la fruta-, comienzan a aparecer gotitas de agua es su superficie, es decir, se condensa agua sobre sí mismos. Ahí es donde está el problema. En el caso de los huevos, el cascarón que los recubre -conformado en su mayoría por calcio- es extremadamente poroso y permite que parte de esa agua se filtre hacia el interior del mismo, pudiendo provocar una intoxicación alimentaria al llevarse consigo pequeñas bacterias o microorganismos.

La razón por la que los huevos se mantienen a temperatura ambiente en los supermercados es, simplemente, para evitar que se rompa esta cadena de frío y se condense agua sobre el cascarón. De esta forma, los huevos hasta llegar a casa no van a estar sometidos a cambios bruscos de temperatura, evitando así la posibilidad de una intoxicación alimentaria.

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Katherine Chase © Unsplash

El dilema de la puerta de la nevera

Una vez en casa, los huevos de gallina deben estar siempre refrigerados. Como explica el Instituto de Estudios del Huevo, la conservación de este alimento en casa debe hacerse en el frigorífico y en el envase en el que se compran o en una huevera creada para ello.

Seguir estas recomendaciones es necesario porque, en los hogares, los cambios de temperatura suelen ser más habituales. Por eso, con el fin de mantenerlos a una temperatura estable y protegerlos de estas pequeñas alteraciones, lo recomendable es guardarlos siempre en el frigorífico. Además, los huevos cuanto más frescos mejor, y eso solo se logra conservándolos el mayor tiempo posible a temperaturas bajas.

Pero esto no se acaba aquí, porque el lugar donde guardar los huevos en el frigorífico también es objeto de debate. Habitualmente, las neveras vienen de fábrica con sus hueveras incluidas y, la mayor parte de las veces, se encuentran ubicadas en su puerta. Sin embargo, al contrario de lo cómodo y sencillo que pueda parecer su ubicación en la puerta de la nevera, se trata de una de las peores zonas del refrigerador donde conservarlos.

El problema de conservar los huevos en la puerta del frigorífico, en ese pequeño apartado especialmente pensado para ellos, es que están expuestos a grandes cambios de temperatura. Dicho de otra forma, ese continuo abrir y cerrar de la nevera puede romper sin querer la cadena de frío, por lo que lo recomendable es guardarlos en su huevera, pero en un estante de la nevera donde no le llegue la corriente.